Arte de la memoria

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El Arte de la Memoria de Giordano Bruno aparece en las obras de John Crowley, Pequeño, Grande (1981) y en Saga La historia secreta del mundo, serie de novelas aún en proceso de creación (en agosto de 2007). El concepto también es utilizado en la novela de Stephen King, El cazador de sueños (2001).

Consiste en una serie de herramientas para permitir un control mejorado de la memoria. Básicamente se basa en otorgar a cada concepto una imagen visual, imágenes que a su vez se sitúan en un espacio conocido, de manera que recordar se convierte en pasear por ese espacio visualizando lo que este contiene.

El Arte de la Memoria se nos aparece en la actualidad como una simple herramienta nemotécnica, pero para Bruno y para el propio Crowley se trata de algo más: los símbolos utilizados son el propio logos; el conocimiento -y no sólo su recuerdo- se amplia de esta manera.

En El cazador de sueños (2001) el personaje de Jonesy crea su almacén de recuerdos para protegerlos de sus amigos telépatas. Cuando se enfrente al extraterrestre intenta proteger su memoria protegiendo su arquitectura de la memoria. Se atrinchera en su biblioteca (su almacén de memoria) y protege los recuerdos de su mente del cazador de sueño encerrándolos en habitaciones.


Historia

El Arte de la Memoria o Ars memoriae tiene sus orígenes en la Antigüedad Clásica. Su creador -quizá legendario- es Simónides de Ceos (hacia el 556 AC - Siracusa, hacia el 468 AC), según noticia de Cicerón (106 AC - Arpino, 43 AC - Formia) en su De oratore, donde desarrolla este arte. Más tarde Quintiliano (hacia el 35 DC - Calahorra, hacia el 95 - Roma) desarrollará las técnicas y las recogerá en su obra en 12 volúmenes Institutio Oratoria". Serán los escolásticos Alberto Magno (Baviera, entre 1193 y 1206 - Colonia, 1280) y Santo Tomás de Aquino (Nápoles - 1225, Fossanova - 1274), los que aplicarán esta técnica como herramienta suprema de conocimiento. Después Ramón Llull (hacia 1232 - 1316) se inspirará en él para su Ars Inveniendi. Más tarde los monjes dominicos se especializarán en el Arte de la Memoria y Giordano Bruno (Nola - 1549, Roma - 1600) será su máximo exponente. Con posterioridad Campanella (Calabria - 1568, Paris - 1639), Francis Bacon (Londres - 1561, Londres - 1626) y Comenius (Moravia - 1592, Amsterdam - 1670), seguirán viendo en esta técnica una vía para el conocimiento, más que una simple ayuda para los oradores.

Es curioso que el Arte de la Memoria alcance su eclosión en el siglo XVI, cuando se estaba extendiendo la mejor herramientas creada jamás por el hombre para auxiliar a la memoria: el libro. El éxito del concepto de las imágenes como auxilio de la memoria se entienden desde el punto de vista medieval. Durante la Edad Media las imágenes son escasas en numero pero a cambio son profundamente significativas. Por eso es natural que sean utilizadas como herramientas de memoria por la escolástica en forma de imágenes mentales ordenadas en un templo. Aunque hemos visto que esta técnica hunde sus raíces en la Antigüedad Giordano Bruno, su máximo difusor y practicante, se inspiró en el Ars Inveniendi de Ramon Llul para convertirlo en una herramienta de conocimiento.

En el siglo XVI las pinturas de gabinetes de aficionados estaban estructuradas como artes de la memoria, pero no con imágenes reales sino con representaciones, con cuadros. Este Arte de la Memoria morirá a manos de la difusión del libro y del método científico.

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