Lindorm
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Este dragón, similar a una serpiente con dos patas, aparece en el folklore de toda Europa Central y fundamentalmente en Escandinavia. De Suecia es la leyenda o cuento que se narra a continuación:
A pesar de todos sus esfuerzos, a reina no podía tener hijos. Acercándose ya una edad en que pasaría toda oportunidad acudió a un sabio mago. Este le dio la receta mágica para que la reina pudiera dar a luz gemelos. Debería comer dos cebollas crudas. Antes de que el mago terminara su explicación la reina partió veloz a cumplir inmediatamente con las instrucciones. En palacio pidió las cebollas más grandes y lustrosas. Con gran esfuerzo comió la primera pues el sabor era muy desagradable. Con la segunda decidió ir pelándola capa tras capa, quitándole a piel antes de comérsela, para evitar en parte el tremendo picor.
Al cabo de nueve meses se encontraba pronta para dar a luz los gemelos prometidos. Al iniciarse los dolores del parto la comadrona se aprestó a recibir a la primera criatura, pero lo que saló del vientre de la reina fue una horrible bestia, similar a una serpiente con dos patas... Era un lindorm. La reina horrorizada, pero apiadada de la bestia que había salido de su seno, la arrojó al foso de castillo. Por fortuna la segunda criatura era el bebé mas hermoso que ojos vieran...
Al cabo de los años el joven príncipe buscaba una joven princesa a la que desposar. Recorriendo un día el bosque cercano se encontró con un lindorm. Los lindorms eran horribles criaturas que vivían en los cementerios devorando cadáveres, atreviéndose incluso a entrar las iglesias. El príncipe no se amilanó, pero al enfrentar la mirada del dragón captó un brillo de entendimiento en su mirada. Fue entonces cuando una voz fría e indiferente le dijo: "Mientras yo, tu hermano mayor, no encuentre una joven dispuesta a ser mi pareja, tú no te desposarás". El príncipe no dudó de que, de alguna manera, el destino de ese lindorm y el suyo propio estaban unidos. Así que una doncella tras otra fueron obligadas a visitar al lindorm. Mas este las rechazaba sin dudar, condenando al príncipe a la soltería.
La última doncella de las aldeas cercanas meditaba sobre la horrible posibilidad de ser ella la elegida. Paseando quizá por última vez por el bosque cercano se encontró con el viejo mago que había aconsejado a la reina. La joven escuchó sus consejos y antes de ser llevada al encuentro del lindorm de pestilente aliento dispuso todo según lo dicho. Esa noche fue llevada al encuentro del dragón.
Este, al verla, le ordenó que se desnudara. La doncella, siguiendo las instrucciones dadas le contestó que sólo lo haría por su voluntad a condición de que el lindorm se despojara de una de sus pieles de serpiente por cada prenda. El dragón accedió, y por cada una de las prendas que caían al suelo, el lindorm se despojaba de una capa de piel. Eran muchas las prendas qe llevaba la joven, pero por cada una de ellas, una piel de serpiente caía al suelo. A un paso de la desnudez, la joven miró temerosa la horrible fisonomía de la bestia. Impulsada por la promesa que le hiciera el sabio se despojó de la última prenda quedando desnuda. La bestia se aproximó, dispuesta a rodearla con sus anillos. La doncella se lamentó por haber hecho caso del viejo y se aprestó a morir. El lindorm la rodeó con sus escamas y, lejos de tener un tacto frío, era el más amoroso de los abrazos. Entonces cayóo al fin la última piel del lindorm, y lo que apareció a los ojos de la doncella fue lo prometido. El gemelo del príncipe, el hermano mayor y por tanto el heredero al trono, la abrazaba con ternura.

